La FDA otorgó a Pfizer la aprobación total de su vacuna contra el COVID-19. Es la primera farmacéutica en hacerlo y este hecho abre la puerta a la comercialización directa con los consumidores.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) otorgó la aprobación total a la vacuna Pfizer/BioNTech contra el COVID-19, lo cual significa que ya podrá comercializar sus inyecciones directamente con los consumidores. Esta aprobación histórica podría alentar a escuelas y empresas a solicitar vacunas por cuenta propia.
Para conseguir la aprobación total de la llamada licencia biológica, los fabricantes de vacunas deben proporcionar seis meses de datos de seguridad y eficacia de su vacuna ante la FDA. Para el uso de emergencia, la misma agencia solamente solicitó la recopilación de dos meses, durante la presente pandemia de COVID-19.
De acuerdo con una encuesta realizada por la Kaiser Family Foundation, un tercio de los adultos no vacunados en Estados Unidos confesaron que se verían más propensos a vacunarse si existiera una aprobación total del antígeno, por parte de la FDA. Por lo tanto, este paso dado por Pfizer podría alentar a los indecisos a, finalmente, acudir por su vacuna.
"Si bien millones de personas ya han recibido vacunas contra el COVID-19 de manera segura, reconocemos que para algunos, la aprobación de una vacuna por parte de la FDA puede infundir ahora una confianza adicional para vacunarse", dijo Janet Woodcock, comisionada interina de la FDA a Reuters.
Es importante mencionar que, con este hito, las empresas farmacéuticas ya no pueden solicitar nuevas autorizaciones de uso de emergencia a la FDA, pues esta opción solamente está disponible mientras no haya opciones con aprobación total disponibles. En términos comerciales, esto supone una ventaja para Pfizer sobre otras competidoras como AstraZeneca, la cual, si quisiera que su inyección estuviera disponible en Estados Unidos, tendría que esperar un proceso de aprobación más largo.
La vacuna estaba autorizada para su uso de emergencia desde diciembre y ya la han recibido más de 204 millones de personas en Estados Unidos, según los datos disponibles el domingo. La aprobación total es para su uso en personas mayores de 16 años.
Los medidores de CO2 se han convertido en uno de los instrumentos de moda en estos tiempos que corren en los que la ventilación de edificios es tan importante en la lucha contra el COVID-19. En esta guía de compra de medidores de dióxido de carbono te explicamos sus funciones, en qué se basa su funcionamiento y elegir para un uso doméstico, además de proponerte una cuidada selección de modelos.
Qué son los medidores de CO2 y por qué es importante medir el dióxido de carbono
Los medidores de CO2 son instrumentos relativamente asequibles y fáciles de utilizar que miden el dióxido de carbono. También hay otros dispositivos que controlan "la calidad del aire" de forma global, si bien el aire per se es heterogéneo. Así, puede ofrecer la medición de sustancias como el propio CO2, pero también materia particulada u otros compuestos orgánicos volátiles, algunos de los cuales los encontramos en la monitorización que llevan a cabo dispositivos comerciales como los purificadores de aire. En aparatos de uso doméstico será habitual encontrar dispositivos de calidad del aire y no solo de CO2.
No obstante, el CO2 es uno de los predominantes en interiores, procedente de la respiración de los seres vivos y de los compuestos orgánicos volátiles emanados por materiales de construcción como pueden ser pinturas y otros químicos.
La medición del CO2 se emplea para determinar calidad del aire en edificación, siguiendo la normativa vigente del código Técnico de Edificación, en el Documento Básico HS apartado 3, relativo a la Calidad del aire interior y atañe a "edificios de viviendas, al interior de las mismas, los almacenes de residuos, los trasteros, los aparcamientos y garajes; y, en los edificios de cualquier otro uso, a los aparcamientos y los garajes. Se considera que forman parte de los aparcamientos y garajes las zonas de circulación de los vehículos."
De forma resumida y general se caracterizan y cuantifican los parámetros para diseñar sistemas de ventilación que proporcionen a los recintos un caudal de ventilación mínimo para garantizar la renovación del aire al mismo tiempo que expulsa los contaminantes propios del uso de cada local. Este dato tendrá importancia más adelante: el caudal mínimo de aire ha de poder adaptarse en función de la ocupación del recinto.
Para otro tipo de locales se usa el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios o RITE, con cinco métodos entre los que se incluye el método directo por concentración de CO2.
CATEGORÍA
CALIDAD DEL AIRE
EDIFICIOS
CO2 (PPM)
IDA 1
Aire de óptima calidad
hospitales, clínicas, laboratorios y guarderías
350
IDA 2
Aire de buena calidad
oficinas, residencias (locales comunes de hoteles y similares, residencias de ancianos y de estudiantes), salas de lectura, museos, salas de tribunales, aulas de enseñanza y asimilables y piscinas
500
IDA 3
Aire de calidad media
edificios comerciales, cines, teatros, salones de actos, habitaciones de hoteles y similares, restaurantes, cafeterías, bares, salas de fiestas, gimnasios, loca-les para el deporte (salvo piscinas) y salas de ordenadores
800
IDA 4
Aire de calidad baja
No se debe aplicar
1200
Fuente | Categorías del aire interior en función del uso de los edificios + Concentración de CO2 en el aire interior sobre el exterior Guía Técnica RITE
Con un sistema de ventilación adecuado se logra minimizar la posibilidad de padecer el síndrome del edificio enfermo, que definido por la OMS es el conjunto de enfermedades originadas o estimuladas por la contaminación del aire en estos espacios cerrados.
Solo por esto el control de la calidad del aire es importante, pero además estos meses estamos siendo golpeados con fuerza por otra enfermedad respiratoria: el COVID-19. El Gobierno ha publicado una guía con recomendaciones sobre el uso de sistemas de climatización y ventilación para prevenir la expansión del COVID-19.
Entre ellas se destaca que "la renovación de aire es el parámetro más importante. Si es posible, se recomienda un mínimo de 12,5 litros por segundo y ocupante, que es el valor que el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios atribuye a un aire de buena calidad. Para asegurar este valor mínimo, se puede trabajar en dos direcciones: aumentar la ventilación o reducir la ocupación de los espacios."
Resumiendo: renovar el aire en espacios cerrados es fundamental para prevenir la expansión del COVID-19 y la forma de cuantificar la necesidad de caudal de aire exterior de ventilación está determinado por el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios, con la medición de la concentración de CO2 como uno de los métodos empleados para hacerlo.
Por tanto lo ideal serán concentraciones de 500 ppm de CO2, aunque es frecuente moverse en la horquilla entre las 500 y los 800 partes por millón en volumen.
Lo más habitual es que la sensórica de los medidores de CO2 comerciales empleen infrarrojos (Infrarrojo No Dispersivo), un método de detección de gases muy frecuente y consolidado para aquellos que contienen más de un tipo de átomo, como es el caso del dióxido de carbono, monóxido de carbono, metano o el dióxido de azufre.
Sin profundizar demasiado, el funcionamiento se basa en la diferente absorción de energía de los compuestos para esta determinada longitud de onda. Así, el dióxido de carbono es un gas que absorbe la radiación infrarroja de una forma característica y diferencial.
El medidor consta de un sensor y receptor de luz infrarroja que envía un haz con la longitud de onda de absorción de CO2 y lo recibe de vuelta de forma atenuada. La diferencia entre lo emitido y lo recibido es la energía absorbida y esta es proporcional a la concentración del gas según la ley de Beer-Lambert.
A partir de este punto y teniendo en cuenta que esta guía de medidores de CO2 se dirige a un público no técnico, nos fijaremos en:
Si solo mide el dióxido de carbono o también mide otros parámetros como por ejemplo la humedad, temperatura o la materia particulada, que también tienen su incidencia en nuestra salud.
La precisión y resolución en sus medidas, siendo este último la más pequeña unidad legible o límite de detección. En ámbito doméstico es poco frecuente que se ofrezcan datos relativos a la precisión, pero si es así, suele ser buena señal.
La facilidad de uso. Una buena pantalla hace que el uso sea más cómodo, siempre y cuando la interfaz sea clara y admita personalizaciones como el cambio de idioma. No obstante y en este escenario de uso, resultan especialmente interesantes los que se valen de iconos como caras sonrientes o códigos de color al estilo semáforo para que sea más intuitiva.
La Secretaría de Salud modificó el semáforo de riesgo epidemiológico, ahora en el país hay 7 estados en rojo, 17 en naranja, en amarillo 7 y en verde sigue un estado: Chiapas.
En la actualización que va de la semana del 23 de agosto al 5 de septiembre, la Ciudad de México ya pasa del rojo al naranja, los estados que bajaron de nivel de riesgo son Baja California que pasó de naranja a amarillo, Sinaloa de rojo a amarillo, Nayarit y Jalisco que pasaron de rojo a naranja.
Mientras que, los estados en los que se agravó el riesgo epidemiológico son Tamaulipas que pasó de naranja a rojo; Colima de amarillo a naranja; Tlaxcala de amarillo a naranja, Puebla e Hidalgo que pasaron de naranja a rojo; Tabasco pasó de amarillo a rojo y Campeche que pasó de amarillo a naranja.
Los estados que ahora están en el máximo riesgo son Tabasco, Nuevo León, Guerrero, Puebla, Hidalgo, Tamaulipas, Colima; mientras que, en la actualización pasada se encontraban Sinaloa, Nayarit, Jalisco, Colima, Nuevo León, Guerrero y la Ciudad de México.
En el caso de Nuevo León, su Secretaría Estatal de Salud informa que en las 24 horas previas, por segundo día consecutivo hubo más de 50 decesos, al registrarse otras 51 defunciones, siendo esta situación lo más preocupante de la tercera ola.
Consuelo Treviño, subsecretario de Control y Prevención de Enfermedades, señaló que, si bien durante las dos últimas semanas se ha observado que el total de casos diarios ha tenido cierta estabilidad, no se puede afirmar que se ha llegado a la meseta, pues hay otros factores como hospitalizaciones y decesos.
Por su parte, ante el aumento de contagios, personas hospitalizadas y muertes por Covid-19, Guanajuato volverá al semáforo amarillo con “alerta” a partir del próximo 23 de agosto. La medida impone la reducción de aforos en establecimientos comerciales y de servicios. así como en recintos religiosos.
CDMX más cerca del amarillo
Ante la pandemia por Covid-19, la Ciudad de México continúa en semáforo epidemiológico naranja por una semana más.
Eduardo Clark García Dobarganes, director General de Gobierno Digital de la Agencia Digital de Innovación Pública, indicó que está mañana el Gobierno capitalino le informó sobre el semáforo para la próxima semana, y la capital está más cerca del amarillo.
Destacó que hay 4 mil 858 hospitalizados en la Zona Metropolitana del Valle de México y en la Ciudad de México hay 3 mil 207.
Asimismo, expuso que los casos positivos en pruebas diarias ha disminuido 40% en los últimos 15 días, pues a inicios de agosto se reportaban 2 mil 900 positivos y actualmente hay 2 mil 100 positivos.
En relación al programa Salud en Tu vida, la titular de la Secretaría de Salud local, Oliva López Arellano, indicó que se han atendido a 12 mil 887 pacientes atendidos, de los cuales 9 mil 653 se les ha detectado alguna comorbilidad como sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión.
Con el anunciado retorno a clases para el 30 de agosto, por parte de la SEP, así como el paulatino retorno a las actividades en diversos estados de la República, es común escuchar en redes y en páginas especializadas que los expertos llaman la atención sobre este artefacto, el medidor de CO2, el cual monitorea y alerta con una señal luminosa cuando un espacio cerrado no cuenta con buena calidad de aire.
¿Por qué es necesario medir la calidad de aire de un lugar?
Si bien el medidor de CO2 no calcula los virus del COVID-19, sí puede detectar cuando en un lugar existe una mala calidad del aire y existe un aumento de riesgo de contagio por aerosoles. Este aparato resulta muy útil para medir la calidad del aire sobre todo si en ese lugar hubiera algún asintomático o enfermo de coronavirus que hubiera esparcido sus aerosoles en el sitio.
No hay que olvidar que el COVID-19, de acuerdo a lo que señalan expertos, se respira, ya sea por gotas -a corta distancia- o por aerosoles -a larga distancia-, de ahí que también se recomiende ampliamente ventilar los espacios cerrados.
¿Qué es un medidor de CO2?
En días pasados el Gobierno de Querétaro comunicó a sus habitantes, por medio de su periódico oficial La sombra de Arteaga que ante el aumento en el número de casos se hallaban en el escenario B y por esta razón entraban en vigencia algunas medidas para intentar contener la situación. Destacaba principalmente el uso de medidor CO2 y medir así la cantidad de este gas en los lugares cerrados.
El medidor de CO2, es un artefacto que detecta el dióxido de carbono -el gas que eliminamos durante la respiración diaria- en ambientes cerrados y nos señala cuando hay necesidad de ventilar esa zona.
¿Qué países y estados recomiendan el uso de los medidores de CO2?
Además de Japón, algunos países de Europa (Alemania, Bélgica, España, Suiza), de Sudamérica (Chile, Colombia, Argentina) así como en ciertos estados de la República Mexicana (Querétaro, Quintana Roo, Chihuahua, por mencionar algunos) están recomendando ventilar los interiores así como el uso de un medidor de CO2.
Por ejemplo, en Argentina el Consejo Federal de Educación (CFE) presentó una Guía para las instituciones educativas. Condiciones y recomendaciones para habitar la escuela donde se detallan las mediciones de CO2 en el aula, los niveles permitidos y en qué momento debe ventilarse. Este folleto oficial recomienda que se deben procurar las clases a cielo abierto o en terrazas para minimizar los riesgos de contagio. Dando clic a este enlace puedes consultar la Guía.
¿Cuáles son los niveles permitidos de CO2 en interiores y exteriores?
Si bien un monitor de CO2, por sí solo, no puede determinar si en algún espacio hay presencia del virus del SARS-COV-2 sí puede dar seguimiento y alertar cuando un espacio rebase los niveles permitidos de CO2, pues esto podría aumentar el riesgo de contagio si alguno de los presentes tiene coronavirus.
Basados en la Guía para ventilación de Aulas, en España y la Guía de la Universidad de Harvard, la estrategia del gobierno de Querétaro señala que “los medidores de CO2 son instrumentos relativamente asequibles y fáciles de utilizar que miden los niveles de dióxido de carbono en el ambiente, el cual es una de las sustancias predominantes en interiores o lugares cerrados, procedentes de la respiración de los seres vivos”.
Niveles en exteriores
El nivel de CO2 del aire exterior es de 400 a 450 ppm (partículas por millón)
Niveles aceptables en interiores
Entre 500 y 700 ppm interiores se considera aceptable
Niveles de alerta
Al llegar a 800 ppm es obligatorio ventilar la habitación para renovar el aire.
Algunos expertos consideran que si se mantienen los niveles de CO2 por debajo de mil el riesgo de contagio en interiores, sin descuidar el cubrebocas y la sana distancia, se reduce en lugares como negocios, restaurantes, teatros, transporte público y escuelas.
Un medidor de CO2 se convertirá en tu principal aliado para evitar contagios por coronavirus en el ambiente laboral. Puede ayudarte a establecer la concentración de CO2 en el aire como consecuencia de la respiración de las personas.
Como en la exhalación además de CO2 se producen partículas portadoras del virus, con estos medidores podrás prevenirlo. Descubre cómo se utilizan y de qué manera te ayudarán a continuación.
¿Qué es un medidor de CO2?
Un medidor de CO2 es un instrumento que mide la concentración de dióxido de carbono (CO2) donde se ubica. Registra en ppm (partes por millón), es decir, las partes de CO2 existentes por cada millón de unidades de aire.
Habitualmente esta medición es necesaria en espacios cerrados y poco ventilados, porque pueden concentrar mayor cantidad de este gas. Aunque el CO2 no es tóxico, en altas concentraciones desplaza al oxígeno y dificulta la respiración.
Dependiendo de su concentración puede generar diferentes molestias en el lugar de trabajo. Por ejemplo, a concentraciones de 30.000 ppm causa: dolores de cabeza, falta de concentración, somnolencia, mareos y problemas respiratorios.
Además de lo mencionado, actualmente el uso de un medidor de CO2 es recomendado para la prevención de COVID-19. Esto porque la concentración de CO2 es un indicador de poca ventilación en los espacios cerrados donde hay aglomeración de personas.
La medición de dióxido de carbono en lugares cerrados para la prevención del coronavirus Diferentes investigaciones realizadas durante el último año han demostrado que la principal vía de contagio del coronavirus es aérea. De acuerdo al Centro de Control de Enfermedades (CDC) se propaga por micropartículas, gotitas respiratorias pequeñas, denominadas aerosoles.
Aunque también se transmite por gotículas grandes, al hablar, gritar, toser, etc. estas caen a una distancia inferior a 2 metros. Si respetas las medidas de distancia entre personas la probabilidad de contagio por esta causa es menor.
El problema principal son los aerosoles. Igualmente se originan al hablar, toser, estornudar, etc. pero son más pequeñas y permanecen suspendidas en el aire por horas. Si estás sano e inhalas aire con estas micro partículas corres mayor riesgo de contagio.
¿De qué manera puede ayudarte un medidor de CO2 en la prevención de contagio de coronavirus por micropartículas? Un medidor de CO2 registra la concentración de dióxido de carbono producido por la exaltación que también contiene aerosoles con COVID.
Como sabrás el proceso de respiración que realizamos los humanos, específicamente la exhalación, genera dióxido de carbono. Ocurre que en esta exhalación también se expulsan gotas de saliva en las que puede viajar el COVID-19.
Como ocurre con el CO2 exhalado, en lugares cerrados, estos aerosoles quedan suspendidos concentrándose y acumulándose. Por esto se debe ventilar para reducir su cantidad y evitar su circulación en la habitación.
Si alguna persona con el virus está o ha estado en un espacio cerrado, al introducir aire del exterior, se reduce el CO2 y se despejan los aerosoles.
Entonces, ante la inexistencia de tecnologías específicas para detectar el coronavirus en el aire, un medidor de CO2 es ideal. Como la concentración del gas aumenta con la respiración constante, al alcanzar determinado valor el sensor emite una alarma.
Así es como un medidor de CO2 te ayudará a reducir la probabilidad de infección en el ambiente laboral. Usando la concentración del gas en el espacio como indicador del funcionamiento de la ventilación.
¿Cómo funciona un medidor de CO2? Un medidor de CO2 puede ser de diferentes tipos pero los más habituales y recomendados son los infrarrojos no dispersivos. A diferencia de los químicos, los infrarrojos, son más estables y su ciclo de vida y resistencia son mayores.
Esta tecnología funciona con emisores y receptores de luz infrarroja. Como los gases absorben energía a una determinada longitud de onda, al pasar entre el emisor y receptor, absorbe parte de esa radiación infrarroja.
Esa variación de intensidad en la emisión es detectada por el receptor. Así la concentración será inversamente proporcional a la intensidad detectada o directamente proporcional a la cantidad de energía absorbida.
Al encender el medidor de CO2 automáticamente muestra la concentración de CO2 u otros gases que el equipo pueda medir. Como se indicó, lo habitual es que estas lecturas las refleje en ppm.
Un medidor de CO2 por infrarrojos son los más recomendados para usarse en la prevención de coronavirus.
Estos equipos pueden configurarse a un valor de alarma. Es decir, cuando la concentración de CO2 alcanza determinado rango el equipo envía una alerta.
Estos rangos se establecen en función del lugar donde se ubique el medidor. Por ejemplo, para la prevención de coronavirus se puede ajustar para los siguientes valores:
Para exteriores se recomienda 420-450 ppm. si la contaminación del aire en el sitio es muy elevada este rango puede variar. En lugares cerrados un valor aceptable es entre 600 y 700 ppm. si sobrepasa los 800 es necesario ventilar. Algo importante para evitar errores de lectura es no hablar y mantener personas alejadas del equipo. Así se evitarán lecturas alteradas por el CO2 exhalado al hablar o respirar.
Otras características importantes del funcionamiento de un medidor de CO2 es que pueden evaluar otros parámetros de calidad del aire. Siendo muy útiles para también detectar posibles escapes de gas. De igual manera, dependiendo del modelo, algunos registran otras variables como humedad relativa y temperatura.
QUERÉTARO, Qro., 17 de agosto de 2021.- Autoridades municipales de Querétaro reconocieron que hubo un incremento en el número de solicitudes para tener un concentrador de oxígeno, debido a la tercera ola de contagios de COVID 19.
Fue la directora del DIF capitalino, María del Carmen Ortuño, quien detalló que ahora han sido prestados más de 100, cuando apenas el pasado 29 de julio eran 62 los que se habían otorgado en coordinación con la secretaría de salud.
“Si hemos tenido también este incremento, prácticamente, pero si se ha incrementado de manera significativa”, dijo. El municipio cuenta con más de 200 de estos aparatos, con una inversión de más de 10 millones de pesos.
Finalmente, se detalló que también se incrementó el número de pruebas COVID aplicadas, pues de 70 diarias que se realizaban ahora son 150; con un índice de positividad que creció en los últimos 15 días de 35 a 38 por ciento.
Repunte de solicitudes de concentradores de oxígeno ante 3.ª ola Covid
Llevamos varios meses tomando decisiones respecto a nuestra movilidad que parecen no seguir una secuencia lógica. Uso mi ejemplo, para no incurrir en generalizaciones, aunque es claro que todos ya conocemos casos así; mientras algunas actividades han vuelto a una nueva realidad, otras ni siquiera son consideradas por el aparente riesgo que implican. Esta disyuntiva, sobre qué se puede hacer y qué no, puede estar impulsando resultados que no estamos previendo bien.
Durante las últimas semanas conocidos y familiares han decidido salir de vacaciones, bajo las medidas sanitarias básicas que nos son familiares a todos. Algunos han subido a aviones y se han hospedado en hoteles; otros han conducido a sitios rentados, hacia lugares con cierto aislamiento; pero coincidieron en que, sin importar lo que ocurriera con la pandemia, había llegado el momento de abandonar la extraña rutina del confinamiento o las salidas restringidas e irse a descansar. Si observamos los fines de semana el aforo de restaurantes, centros comerciales, tiendas de departamentos y supermercados, entre otros sitios, comprobaremos que miles de personas tratan de regresar a cierta noción de normalidad.
No sería entonces una sorpresa que, en el conteo de contagios diarios, ese regreso de vacacionistas de playas, balnearios, pueblos mágicos y, en general, lugares de descanso, se reflejara en el aumento de casos positivos que estamos experimentado en estos momentos. Si tomamos una determinación, es posible que siempre exista una consecuencia. Lo que escucho como justificación común es que se trata de un respiro ante la angustiosa situación de contingencia por la que hemos atravesado durante casi 18 meses, particularmente en el caso de las niñas y de los niños, así como con los adolescentes.
Rutinas alteradas, insomnio, hábitos que no podrían entenderse en ningún otro contexto que no fuera el de una crisis sanitaria (horas frente al televisor o demasiado tiempo con videojuegos), alteraciones en la alimentación, son las afectaciones que se reproducen en cada hogar en el que habitan los más jóvenes, quienes de acuerdo con los estudios disponibles ya se encuentran en un escenario problemático para su salud mental.
Debemos entender que, ante la emergencia, tuvimos que abandonar parques y lugares de reunión, escuelas, clases extra, y espacios de diversión cotidiana, para enfrentar al virus y ganar tiempo para entender su comportamiento y encontrar opciones científicas y médicas que nos defendieran.
Fue entonces que, para resguardar a los más vulnerables, no encerramos y nos adaptamos a una nueva realidad que no sabíamos (todavía estamos en ello) cuánto duraría. Llegaron las vacunas y con ellas la promesa de una cura. Sin embargo, la carrera para empatar la propagación del virus y de su variante más contagiosa con la mayoría suficiente de vacunados sigue siendo el mayor reto que enfrentamos como país; no estamos solos en ello: el mundo da la misma batalla y nuestro vecino en el norte impulsa por todos los medios posibles que una parte importante de su población se inocule, ante su escepticismo y desinformación sobre las vacunas disponibles.
Eso ha hecho que el horizonte se pierda sobre el fin de la pandemia y nos quede la oportunidad (así como lo lee) de aprender a cuidarnos entre nosotros mismos y convivir con el virus tal y como lo hemos decidido cada sábado y domingo o como lo hicimos en cuanto consideramos que el verano estaba permitido, aunque el color del semáforo epidemiológico dijera lo contrario.
La convivencia entre niños, jóvenes, es distinta a la que experimentamos los adultos. No es un asunto generacional, sino científico. Cualquier especialista en psicología podrá confirmar que el aislamiento afecta de manera diferente por edades y por ello no podemos sostenerlo a lo largo del tiempo. La salud mental es idéntica a la física, puede atrofiarse si no mantenemos el ejercicio, los buenos hábitos y la higiene.
Hoy estamos ante la decisión del regreso a clases, el cual será voluntario, lo que significa que padres y tutores deberán estar bien informados de las medidas y protocolos establecidos por las autoridades, de lo que les toca hacer para cuidar a los estudiantes y de la importancia de que puedan retornar a la convivencia escolar, que es su segunda casa.
Así como hemos salido a otros espacios, es momento de acudir a los salones con toda la precaución y la información, para que reducir los riesgos de salud mental que puedan estarse gestando entre niñas, niños y adolescentes. Evitemos los rumores, la desinformación, y hagamos lo que nos corresponde sin miedo y con el compromiso de seguir cuidando a quienes nos necesitan más.
Sólo en la Ciudad de México se triplicaron los casos de Covid, al pasar de cuatro a 17 en un mes, del 11 de julio al 13 de agosto.
Apenas el 11 de julio pasado, la titular de la Secretaría de Salud capitalina, Oliva López Arellano, reportaba sólo cuatro casos de niños infectados en hospitales, pero para el 1 de agosto ya eran 12, y para el 13 de este mes el registro se elevó a 17 menores internados, en medio de una creciente alerta e incertidumbre entre los familiares por la saturación de camas en hospitales.
“Hay 17 niños en hospitales de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de México, ninguno de ellos en situación grave y todos con pronósticos favorables”, aseguró la funcionaria capitalina. Incluso, la secretaria aseguró que en la capital del país hay ya una “estabilidad” en la cifra de personas hospitalizadas, y que la semana que terminó “sólo aumentaron 133 hospitalizaciones por COVID-19”.
Insistió en que “afortunadamente la fisiopatología de la enfermedad afecta mucho menos a los niños y a los jóvenes, y se tienen casos, la mayoría asintomáticos, y se detectan porque se les hace una prueba rápida, pero afortunadamente no es un grupo que tenga un gran riesgo”.
Por lo anterior, la titular de la Sedesa capitalina negó que con el regreso a clases pudieran aumentar los contagios, y confió en que se espera un regreso a las aulas seguro y que se fomentará la salud de todos los involucrados que participan en las comunidades escolares.
Expuso que “la apuesta es una escena segura en una condición favorable en términos de seguridad sanitaria; además, muy necesaria porque ya se han mostrado evidencias, en términos de los efectos nocivos del largo periodo de clases no presenciales”.
De acuerdo con los informes de la Secretaría de Salud federal, desde el inicio de la pandemia a la fecha han tenido que hospitalizarse 3 mil 357 niños de 0 a 4 años, otros mil 133 de entre 5 y 9 años, mil 402 más de 10 a 14 años y mil 599 que van de los 15 a los 19 años, que suman hoy 8 mil 491 menores que han sido internados a causa del COVID.
En el pico de la primera ola se alcanzaron 3 mil 532 casos de menores de edad en hospitales del país para tratamiento y en la segunda ola de contagios se registraron 6 mil 230.
Sin embargo, resalta hoy que los casos de posibles infectados “ambulatorios” reportados –los que no tuvieron la necesidad de ir a un hospital– suman hasta el momento un total de 194 mil 876 infantes.
De estos casos, 15 mil 24 fueron de niños de 0 a 4 años, otros 23 mil 842 de entre 5 y 9 años, 47 mil 769 más de entre 10 y 14 años, y 108 mil 241 de 15 a 19 años que superaron el virus.
En la primera ola se reportó que los casos “ambulatorios” fueron 76 mil 300 y en la segunda ola la cifra llegó a los 140 mil 235.
En tanto, cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes (Sipinna) reportan 59 mil 127 contagios de COVID-19 confirmados en menores de entre uno y 17 años de edad desde el inicio de la pandemia en México, casos de los cuales se han derivado 606 decesos.
“Todas estas ideas que han circulado de que ahora es una epidemia de adolescentes y niños no tiene un sustento de evidencia, ni en México ni en ninguna parte del mundo”, aseguró el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.
¿Por qué medir el oxígeno es clave en pacientes de COVID-19?
La Dra. Tania Zertuche, directora académica del programa de especialidad de Medicina Interna y miembro del equipo de atención a pacientes COVID de TecSalud, explica para CONECTA el tema.
“La oximetría es una manera indirecta para poder medir la concentración o cuánto estamos teniendo de oxigenación en nuestra sangre, es decir, qué porcentaje de tu sangre transporta oxígeno”, menciona la especialista,
Agrega que esto se puede realizar en casa con un oxímetro, un dispositivo pequeño con una pinza incorporada para ajustarse en un dedo de la mano.
Con este dispositivo puedes medir de manera rápida y sencilla tu nivel de oxigenación y determinar si necesitas buscar ayuda médica en caso de que sea menor al 92%, enfatiza.
La especialista señala que una de las mayores afectaciones que el COVID-19 puede provocar es la inflamación de los pulmones, lo que podría generar una neumonía.
“Hay que aclarar que no es en todos los casos de COVID (se presenta la neumonía). Pero cuando se presenta no se da el intercambio de oxígeno de manera correcta, y no alcanza a llegar a la suficiente concentración de oxígeno a las moléculas del organismo”, explicó.
Esto necesitas saber para medir tu nivel de oxigenación
- ¿Cuándo debo iniciar el monitoreo?
La Dra. Zertuche considera que si tienes un diagnóstico de COVID, o sospechas estar contagiado, es importante que hagas un monitoreo de tus niveles de oxígeno en la sangre.
“Si presentamos los síntomas (lo mejor es) hacernos la prueba, y teniendo un diagnóstico confirmado, el seguimiento debe ser de preferencia con un saturador de oxígeno, con pulsioximetría”, señaló.
Recalca que ante un diagnóstico positivo debes buscar ayuda médica y seguir las indicaciones de los profesionales.
¿Cuáles son los niveles mínimos de oxígeno?
La Dra. Zertuche explica que los niveles normales de oxígeno son:
Al menos 95% en personas saludables
Al menos 92% en quienes fueron diagnosticados con COVID-19
- ¿Qué pasa si tengo COVID y una oxigenación arriba del 92%?
“(En casos COVID) mientras nos mantengamos por arriba del 92%, el manejo se puede continuar en la casa y sin necesidad de oxígeno suplementario.
“Hay que estar vigilando la saturación de oxígeno, conocer cuál es nuestro nivel normal e ir viendo la tendencia de esta oxigenación", sugiere.
En caso de presentar oxigenación por debajo del 92% se recomienda la vigilancia de esta saturación en un hospital.
- ¿Qué señales de alerta debo saber?
La especialista de TecSalud dice que se presentan síntomas característicos de que la saturación de oxígeno empezó a bajar o está por debajo del nivel normal. Estos pueden ser:
Sensación de falta de aire
Mareos, y/o náuseas
“Si normalmente puedo realizar ciertas actividades -como subir escaleras- sin que me falte el aire y de repente empiezo a notar que me fatigo más o me falta más el aire, podría ser un indicador”, dice.
Sin embargo, dice que también hay que tomar en cuenta que esta sensación puede ser generada por otras condiciones ajenas al COVID-19, por ejemplo, falta de acondicionamiento físico adecuado.
-¿Qué me pasa si tengo baja la oxigenación?
Tener niveles más bajos de saturación de oxígeno en la sangre durante lapsos cortos de tiempo no provoca daños, pero si es sostenida esta falta puede dañar o causar un esfuerzo excesivo a las células de tu cuerpo.
- ¿Qué opciones hay para medir la oxigenación?
La Dra. Zertuche dice que hay diversas formas de medir la oxigenación en tu cuerpo:
- Oximetría de pulso
Esta es una de las opciones más prácticas y fáciles para medir nuestros niveles de oxígeno en casa en la actual pandemia y también medir tu frecuencia cardiaca (pulso).
“De acuerdo a nuestro pulso y la sangre que llega a nuestro dedo, el pulsioxímetro u oxímetro hace una medición a través de luz roja o infrarroja que permite al aparato hacer un aproximado de la saturación de oxígeno en nuestra sangre”, explica.
El dispositivo hace la medición sin que sientas nada en tu dedo. Puedes asegurarte de que el oxímetro está funcionando correctamente al tomar tu pulso durante un minuto y ver si son iguales al compararlo con la lectura del oxímetro.
-Prueba de sangre
La especialista señala que también se puede conocer el nivel de oxigenación a través de una prueba de sangre. Sin embargo, aunque es más precisa, esta medida es más común en pacientes hospitalizados.
“Implica una punción a nivel arterial para nosotros saber cuál es saber con precisión cuál es la presión que está manejando de oxígeno nuestro cuerpo; digamos que para alguien que está en aislamiento no sería algo factible de estar haciendo.
“En el hospital, algunas veces, sobre todo en pacientes que ya se encuentran intubados sí se utiliza esta medida como parámetro más directo para saber realmente si el tratamiento que se está ofreciendo está permitiendo mayor oxigenación”, señala.
El oxímetro: la mejor opción para controlar tu oxigenación en casa
La Dra. Zertuche dice que el oxímetro o pulsioxímetro es la alternativa más práctica para llevar un seguimiento de tus niveles de oxígeno en el hogar.
“Ese aparato cada vez está más disponible y es de fácil uso; digamos que esa es la manera más fácil y sencilla disponible para poder tener una valoración de cómo está la saturación de nuestro oxígeno en la sangre”, señala.
Zertuche compartió algunos consejos para tener un mejor uso y tener resultados más precisos:
- Evita utilizar esmalte de uñas Puede hacer una diferencia de porcentaje del 1 o 2% en tus resultados de oxigenación.
- Realiza una limpieza adecuada del dispositivo Si lo están usando varias personas de la familia trata de darle una higiene adecuada en su uso entre una persona y otra.
- Espera unos segundos para el análisis Una vez puesto en el dedo, se sugiere al menos 20 segundos para obtener resultados más precisos.
- Revisar que las baterías estén en buen estado Si están desgastadas podría ocasionar fallos del dispositivo o generar diagnósticos imprecisos.
- Evita estar agitado fisicamente Por ejemplo, después de realizar alguna actividad física, toma un momento para volver a tu estado normal y hacer la prueba.
- Mantén una postura correcta Se recomienda hacer la medición estando sentado y coloca de manera adecuada el dispositivo en tu dedo índice.
- Puedes hacer una valoración en cualquier momento del día En caso de haber sido diagnosticado con COVID-19, puedes hacerte una prueba cada 8 horas.
- Toma en cuenta otros factores Tener fiebre, presión baja o anemia severa son factores que pueden generar diagnósticos imprecisos. También toma en cuenta tu edad, nivel de hemoglobina, e incluso la altura de la ciudad en la que te encuentras.
Y ¿qué hago si mis niveles de oxígeno comienzan a bajar?
La Dra. Zertuche señala que solo un 15 o 20% de las personas diagnosticadas con COVID-19, aproximadamente, podrían presentar un descenso en sus niveles de oxigenación.
Incluso, algunas personas pueden presentar la llamada "hipoxia silenciosa", en la que no se presentan síntomas severos, como falta de aire, pero ya traen niveles debajo del 92%.
Para evitar lo anterior es importante hacer un monitoreo de los niveles de oxigenación y buscar ayuda médica lo antes posible ante un nivel bajo.
“Los primeros 7 días del cuadro infeccioso es raro que los pacientes generen inmediatamente una neumonía. Por lo general se presenta después del día 7 de iniciados los síntomas, por eso es importante conocer nuestros niveles de base de oxigenación, y ver la tendencia.
“Mientras nos mantengamos por arriba del 92%, los cuidados se pueden continuar en la casa y sin necesidad de oxígeno suplementario”, agrega.
“Mientras nos mantengamos por arriba del 92%, los cuidados se pueden continuar en la casa y sin necesidad de oxígeno suplementario”.
¿Debo suministrar oxígeno por mi cuenta?
La especialista recalca que los niveles de oxigenación pueden bajar de un día para otro, por lo que aconseja acudir de inmediato a un hospital y no suministrar oxígeno por tu cuenta hasta que sea por indicación médica.
“Nuestra recomendación en TecSalud es que la vigilancia sea intrahospitalaria cuando haya necesidad de oxígeno suplementario.
“Hemos visto pacientes que hacen la vigilancia en casa con concentrador de oxígeno, con eso ya saturan arriba 93%, pero hay casos que por ese atraso callan un poco los síntomas y pueden llegar con más deterioro al hospital”, señala.
¿Entonces, cuándo debo usar oxígeno suplementario? Los concentradores y tanques de oxígeno solo se deben de usar bajo la supervisión y recomendación del personal médico, exhorta la Dra. Zertuche.
“No recomendamos empezar con el uso de oxígeno en casa si no hay vigilancia de algún médico; la Organización Mundial de la Salud lo que recomienda es acudir al hospital cuando ya hay necesidad de oxígeno”, señala.
Explica que su uso debe ser controlado y solo se indica de manera personalizada por especialistas de la salud para pacientes que ya estuvieron hospitalizados y que están fuera de peligro de tener neumonía severa.
“Realmente el uso solo lo indicamos para pacientes que ya estuvieron en el hospital, que ya recibieron el tratamiento, que están fuera de peligro o ya se recuperaron de una neumonía severa.
“(Para pacientes) que a lo mejor requieren volver a casa con tanque o concentrador de oxígeno; si tenemos pacientes que para evitar prolongar la estancia en el hospital regresan a casa con oxígeno y en casa se va trabajando (con supervisión)”, finaliza.
La enfermedad COVID-19 es el nombre del padecimiento que genera el coronavirus llamado SARS-CoV-2, detectado en China en el 2019, y que se esparció por el mundo generando una pandemia en el 2020.
La enfermedad se propaga principalmente de persona a persona a través de las gotículas que salen despedidas de la nariz o la boca de una persona infectada al toser, estornudar o hablar. Se puede contagiar también al tocar con las manos superficies con el virus y luego tocarse la boca, nariz y ojos.
Los síntomas más frecuentes es tos, dolor de garganta y fiebre. El 80% de los casos no requiere hospitalización. En lo casos graves se presentan síntomas como dificultad para respirar, dolor u opresión en el pecho o dificultades para hablar o moverse, en los que se debe buscar ayuda médica.
Las medidas básicas de prevención son lavado frecuente de manos, uso de cubrebocas y mantener una distancia de metro y medio entre personas.
¿Necesitas ayuda? Si tienes dudas sobre la atención por COVID-19, puedes contactar a TecSalud:
Además, si formas parte de la comunidad del Tec de Monterrey y necesitas hablar con un médico o tener ayuda psicológica sin costo, puedes utilizar la línea TQueremos con atención las 24 horas los 7 días de la semana:
Tel.: 800 8139 500 Web: tec.orienta-me.com App: Orienta (tanto en iOS como en Android - entrar con la nómina o matrícula del estudiante o colaborador)
No todos los concentradores de oxígeno funcionan de la misma forma ni todos son para tratar a pacientes con distintos niveles de gravedad por Covid-19.
Tampoco todas las recomendaciones que circulan por redes sociales son del todo certeras para el tratamiento de estos pacientes pues algunas pueden empeorar sus condiciones.
La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) explica que los concentradores de oxígeno son dispositivos que deben venderse y utilizarse sólo con receta médica pues “administrarse oxígeno a sí mismo sin hablar primero con un médico puede hacer más daño que bien”.
Yuliana Miranda, terapeuta cardiopulmonar, detalla que no todos los modelos cumplen la función para Covid-19 y despeja para los lectores de El Sol de México las dudas más comunes sobre los concentradores:
¿Qué concentradores de oxígeno sí funcionan para tratar Covid-19?
Los de grado médico como Phillips Millenium. y EverFlo, JUMAO, Olive 10 Litros, Invacare y DeVilbiss. Toman el aire de la habitación y filtran el nitrógeno.
La terapeuta detalla que hay de varios litros, pero el más requerido es de 5 litros y llegan a ofrecer 95% de concentración oxígeno.
“Así le pongas 0.5 o 5 litros, a tu paciente le va a dar siempre 95% y con eso mantiene saturación estable”, cuenta.
¿Qué concentrador no funciona para tratar Covid-19? No es que el aparato por sí solo falle, solo que no cumple las necesidades para tratar Covid-19. El modelo DEDAKJ y aparatos similares forma parte de esta categoría.
Se ha vuelto popular en redes sociales y páginas de venta, pero no es funcional para estos pacientes pues estos concentradores son de uso doméstico y no aportan la concentración recomendada para esta patología pulmonar.
“Mientras más litros le subes, menos porcentaje de oxígeno le aportas al paciente. Ejemplo: le pones 2 litros, pero sólo recibe 90% de oxígeno cuando un equipo médico da 95%”, dice Miranda.
Y aunque ofrecen 9 litros por minuto, una ingeniera biomédica comprobó que no aportan la misma concentración de oxígeno. A través de un monitor de oxígeno corroboró que a 4 litros por minuto (LPM) el concentrador doméstico ofreció 52% de oxígeno mientras el concentrador médico envió 91%.
¿Por qué la variante británica del coronavirus podría ser más mortal?
“Ese (el doméstico) no es recomendable para pacientes Covid”, asegura la terapeuta cardiopulmonar.
Antes de comprar uno, checa la ficha técnica. Si te ofrecen más litros, pero menor pureza, analizalo según la prescripción del médico.